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Sunday February 5th 2012

    Este viernes se cumplirán las exequias de la única víctima del accidente de Aires en San Andrés

    Con flores y oraciones, los vecinos del barrio Los Álamos acompañaron ayer la llegada del féretro de Amar Fernández de Barreto, la única pasajera que murió en el accidente aéreo del avión de Aires, ocurrido en la madrugada del lunes, en el aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla de San Andrés.


    Los recuerdos de su entusiasmo deportivo, su interés por asuntos de la comunidad y su participación en un grupo de oración eran las remembranzas que tenían los familiares y amigos que ayer recorrían apesadumbrados la funeraria La Ermita, en El Centenario, a donde fue llevado el cuerpo de Amar.


    El féretro llegó en la mañana del jueves al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, en Palmira, en el mismo vuelo que trajo a su esposo Luis Carlos Barreto, el compañero de toda la vida y con quien viajó a conocer la isla para celebrar, de nuevo, sus 50 años de matrimonio.


    Barreto, un jubilado, de 70 años, llegó con una lesión en la espalda y moretones en su rostro. Él sólo recuerda que el vuelo fue normal hasta cuando empezó un aguacero, 20 minutos antes de aproximarse al aeropuerto Gustavo Rojas.


    Contó que se veían relámpagos, pero el vuelo siguió sin mayores movimientos hasta acercarse al destino.


    “El avión no se sacudió, ni el piloto avisó problemas. Iba todo bien hasta cuando el avión iba a aterrizar. Alguien dijo que habíamos cogido pista”, dijo el esposo de Fernández.


    Sin embargo, cuando la nave aterrizaba, vino un estruendo inmenso y lo que pasó después él no lo recuerda muy bien.


    Su hija Paola le contó que él no se privó, sino que sacó a su esposa Amar de allá y le decía que despertara, pero no respondía. Luego la llevaron a un hospital, donde después les informaron que había fallecido.


    El informe inicial decía que la señora Fernández, de 70 años, había muerto de un infarto y así lo informaron las autoridades, pero Paola les contó a sus allegados que el dictamen forense en San Andrés indica que sufrió ruptura de aorta y se le reventó el hígado.


    Don Luis Carlos fue llevado a un chequeo médico en Cali porque lo agobia un dolor en la espalda, aunque más que eso es el golpe de la pérdida de Amar, para quien él fue el único novio.


    Paola, con un golpe en la cadera, regresó con su esposo Luis Alzate y su hijo Sebastián, de 7 años, quienes sufrieron algunas contusiones. Ellas les contó a sus siete hermanos que sus padres iban felices porque iban a conocer a San Andrés, donde celebrarían sus más de 50 años juntos y el cumpleaños de doña Amar.


    En la funeraria, Johana Forero, nieta del matrimonio Barreto Fernández, agradeció la solidaridad del presidente Juan Manuel Santos y la ayuda de la aerolínea Aires y el Hotel Sheraton.


    “Mi abuela era una mujer responsable y agradecida con la vida”, manifestó. Pidió que se les respetara el dolor familiar y anotó que siempre llevarán la imagen de su abuela como una mujer alegre, responsable y dedicada a sus confecciones en un taller. Los vecinos dijeron que era una persona emprendedora, vanidosa y cívica. Y amorosa con sus 10 nietos y sus tres bisnietos.


    Las exequias se cumplirán en la mañana de este viernes en el cementerio Jardines del Recuerdo.


    CALI